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ALGUIEN LO DICE MEJOR QUE YO
ya me cansé
de preguntarle al mundo
por qué y por qué..."
Estos versos que canta Joan Manuel Serrat expresan con absoluta claridad lo que siento cada vez que ustedes, pichones, machacan con la pregunta de siempre: ¿Por qué tenemos que aprender sintaxis?¿ Por qué, eh? ¿Por qué?
¡Ufa! Me había prometido no intentar más argumentos persuasivos; pero esta mañana la revista Viva me trajo la palabra autorizada de una intelectual de primera línea, Beatriz Sarlo.
Quizás ella pueda convencerlos. Les regalo un fragmento del artículo de opinión que les mencioné más arriba:
"La sintaxis (...) es la estructura a través de la cual pensamos dentro de la lengua.La sintaxis es el aparato de alternativas que usamos para significar tiempo, lugar, modalidad,causa, consecuencia, objeción condición.Si la sintaxis se empobrece y se vuelve elemental, no tendrá la capacidad de presentar las formas más elaboradas de estas alternativas. Seguramente se podrá definir tiempo y lugar, pero será más difícil pensar condiciones irreales y condiciones reales (que requieren de diferentes modos del verbo) o plantear una objeción (que exige manejar lo adversativo: ’pese a que’..., ’si bien... ’).
Manejar una sintaxis compleja habilita para articular un pensamiento con pliegues, dudas, desvíos y retornos, observaciones laterales, reconocimiento de otros aspectos de lo dicho, condiciones posibles o imposibles de que las cosas sucedan, etc., etc. Una sintaxis compleja es la base expresiva de lo complejo. La tosquedad repetitiva de frases invariablemente simples indica un límite en el uso de la lengua..."
Beatriz Sarlo
El argentino por la boca muere,en Viva, domingo 15 de marzo de 2009
Bueno, Bueno. Espero que los argumentos alcancen pero, si así no fuera, acá va el mío, cortito y sintácticamente sencillo: PORQUE SÍ ¡CARAMBA!
HACETE AMIGO DE LAS PALABRAS
Si te preocupa tu ortografía y querés mejorarla, recordá que las cosas no se resuelven milagrosamente. Así que, ante la duda, podés consultar en la web:
QUE LOS RUIDOS TE PERFOREN LOS DIENTES
Que los ruidos te perforen los dientes,
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un madero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor",
digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle la cerradura.
El modo subjuntivo
Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.
Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve,
ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.
Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.
(1969)
Algunos consejos para narradores
Como les prometí, envío algunos consejitos para que tengan en cuenta cuando se dispongan a escribir una narración:
- Recuerden que toda narración tiene un marco. Este marco lo conforman el lugar y el tiempo en que actúan los personajes.
- Para que una narración resulte interesante tiene que ocurrir algo; se tiene que quebrar el equilibrio de la situación; así se produce el conflicto.
- El conflicto puede producirse entre personajes con intereses opuestos (protagonista - antagonista), entre un personaje y la sociedad, entre un personaje y fuerzas más poderosas que él (inundaciones, pestes, terremotos, espacios geográficos hostiles, dioses...), dentro del mismo personaje (enfrentado con sus angustias, sus miedos, sus deseos).
- Los cuentos relatan una situación conflictiva. El personaje principal o protagonista tiene un objetivo y orienta sus acciones para conseguirlo y -de esa manera- recuperar el equilibrio.
- Como dijimos antes, para que la historia resulte interesante, debe surgir una complicación. Esta deberá ser resuelta favorable o desfavorablemente. La suma de complicación y solución recibe el nombre de suceso.
- La suma del suceso y el marco es el episodio.
- Los tiempos para narrar: Generalmente, en la narración se utiliza el tiempo pasado y para ello tomamos como base el pretérito perfecto simple (amé, vio). Sin embargo, también es posible contar los sucesos en presente, como si lo que ya ocurrió estuviese sucediendo en el momento en que lo relatamos (ama, ve).



